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# La carta de mis hijos

Pocos son los recuerdos que tengo de este episodio, de hecho son unas pocas palabras y ahì parecera que termina y queda todo. 

Ante todo me gustarìa excusarme y confesar que es una sola imàgen, estàtica y poco nitida para expresar en palabras. Por màs que quiera esforzarme y dar con màs detalles para poder dibujar atravès de descripciones un cierto movimiento creo que no es mucho el material con el que cuento, sòlo me veo postrada en el comedor, descansado totalmente paralizada y con un algo o alguien hablandome mentalmente, haciendome saber claramente que lo que verè no es otra cosa que el mensaje de unos niños, no de niños como los que vienen y van en mis pesadillas sino niños particulares que no son otros que mis hijos.

Como si de una pelicula futurista se tratara, una pantalla algo desdibujada parece suspenderse en el aire, a mi izquierda, y veo un papel con renglones algo abollado, maltratado pero legible con un dibujo en la parte superior, centrado. Este dibujo es el de 3 niños apiñados entre si, como si se estuvieran abrazando. Dos de ellos son varones que a juzgar por la apariencia son gemelos identicos vestidos de azul, mientras que el otro que les acompaña es una niña mayor vestida de rojo.

Mi mente claramente identifica estos personajes como propios, como mis hijos y me obligo a recordar lo escrito en un manuscrito en tinta azul algo corrida. No era ingles ni castellano sino que parecia una mezcla de ambos formando asi un nuevo idioma totalmente nuevo y desconocido.

Me esforcè en medio de esta paralìsis a recordar aquellas palabras pero poco fue lo que logrè. Segùn lo poco recuerdo habìa un renglòn y medio escritos, unas 15 palabras como mucho y si bien las pronunciè antes de despertarme, sòlo puedo recordar una sola: ” Rekloop”

Al despertar investiguè y no pude hallar ningùna tipo de informaciòn al respecto de esta palabra que parece sacada de otro mundo.

Conclusiones personales tengo por supuesto. Bien conciente de ser abducida y objeto de alienigenas y/o aliens, y por el otro lado sè que tendrè 3 niños. Mi conclusiòn es que mis hijos extraterrestres quisieron darme un mensaje y quizàs para no asustarme con su apariencia adoptaron aquella forma mental que llevo en mi mente de mis hijos, camuflandose en mis sueños e inconciente para darme aquel mensaje del que sòlo conservo la palabra anteriormente provista.





Loretta Tori Schulz

No hace mucho, Kurt empezó a hablarme de una chica que va a su colegio, se llama Loretta Schulz. No sé si lo mencioné con anterioridad pero la escuela de Ollie (Kurt) lejos esta de ser corriente, más bien parece un instituto que se ocupa de ‘cazar’ talentos a escala global.

Nota aparte y sín desviarme del tema, Loretta tiene un IQ de 115, nada despreciable pero que nada se compara con el de mi primo (224), tienen la misma edad, casí el mismo nível socioecónomico y potencialmente deberían de ser amigos. Pero no es asi al parecer.

Tras largas charlas de ordenador con él pudé ahondar un poco en su universo y ver qué es lo que le pasa con esta tal Loretta y ver el porqué de su enfado constante.

Intimar con Kurt es difícil, él no deja que uno toque ciertos temas, es como si quisiera estar en el hielo todo el tiempo, pero fue cediendo a algunas de mis preguntas.

Lo primero que descubrí es que aborrecé la forma en que esta chica se ve, osea no es delgada ni bonita, sino más bien todo lo contrario. Ollie detesta todo aquello que a sus ojos se vea ofensivo o vulgar, y segun sus propias descripciones, nadie más vulgar que Loretta Schulz.





Minnue quería saber más por lo que pregunto de la dificil relación que existe entre los hermanos. Ella viviendolo desde afuera puede ser más objetiva pero no vive con nosotros como para poder medir ni entender el núcleo del problema. Insistía en que Lianne es correcta y madura para su edad lo que la convierte en una niña fascinante y atípica. Yo sólo atiné a contarle una pequeña anécdota que refleja todo su universo complejo.

Hubo una vez en la que mi hermana menor desplegó sus oscuras alas sín censura y frente a todos con un tono de voz tan claro que pareció sintetizado. Aquella mañana estaba la familia reunida en la mesa desayunando, Doris se había lucido con pasteles y caramelo casero para la garganta de Lianne quien venía quejandose de tener la voz raspada. Estabamos todos y eso ya de por sí es extraño pero aun asi Christopher tenia la mirada clavada en un punto fijo de la pared, parecía hipnotizado y mi padre mientras se llevaba la taza de chocolate caliente exbosó: Me pregunto qué pensara este niño cuando se pierde en ese otro mundo. Qué vera que queda en ese estado de total escape? cómo sera su mente?

Lianne giró sus ojos de una manera que no detonaba infantilismo sino más bien un hastío muy evidente.

“La cabeza de Chris puede resumirse en una pantalla negra. Una tele o caja oscura”

Mi padre insistió.

“A eso me refiero. Su mentalidad quizás para nosotros sea una pantalla negra pero para él es su mundo,  desearía poder hurgar en ella”

Lianne fastidiada hizó la servilleta de lado y con un tono de voz casí adulto explicó.

“Quizás veas moscas volar. Muchas moscas que se reproducen dejando sus huevecillos en los rincones de la cabeza vacia y sín proposito de Chris. A penas si save bajarse los pantalones, no se lava el culo porque las moscas suben a su cabeza. No te sorprendas si al acercartea él oyes zumbidos”





“La naturaleza del hombre es la destrucción. Asesinar no es antinatura como se cree,  la madre que a todos nos creó, sea Dios o la naturaleza, aquella tan sabia capaz de moldear criaturas tan complejas, organismos ligados por finas fibras que hacen que todo funcione, que hace girar el mundo, que una mariposa pase por un estado de transformación glorioso y todo lo humanamente visible y totalmente desconocido a nuestra simple y mundana existencia haya sido capaz de cometer un error. Si los hombres matan, poseen maldad y un grado de violencia anímal que raya y sobrepasa lo bestial, por algo ha de ser. Nada es al azar en el universo.

Si tales aberraciones habitan en el cerebro es porque ya han estado ahí desde el momento de la misma creación.

Nada es nuevo. El matar es tan natural como dar a luz, y tan abarcable, impetuoso e inevitable como el amor”

Kurt Styne,

Septiembre 24, 2010





AUSTER

(…) Apilados por estricto orden de llegada la criada había acomodado los sobres que John Everett fue enviando mientras estuve en Alemania de paseo con Sophia.

Era correspondencia que habia sido enviada con urgencia y prioridad. Eran los resultados de los exámenes de ADN a los que me había sometido semanas antes de mi viaje. Pedí no ser molestado ya que aquellos sobres de color marfil tenía un grosor perturbante (mucha explicación, mucho detalle científico que requería mi concentración y foco) y el ruido en la casa de mi niña y los criados suele ponerme de mal humor. 

Le dijé a mi hija que fuera a jugar a su cuarto pero se puso a hacer berrinches, Colette limpiaba unos jarrones del otro lado de la sala asi que la llamé, ordené que la llevara al cine a ver alguna película de caricaturas, Sophia empezó a gritar contenta y me alejé. Tan pronto se fue me encerré con ansias en mi despacho.

Encendí un cigarro para apaciguar mi ansiedad y me senté con el cuchillo para abrir el primer sobre, me tembló la mano de manera abismal, sentí miedo, pánico, intuía que nada bueno aguardaba en aquellos papeles. Y no me equivocaba.

Cual no fue el golpe, la decepción y la bronca al leer el final del primer párrafo: Kurt Olivier Styne no era mi hijo. NO ERA MI HIJO.

Lloré sobre ese papel como una colegiala recíen violada, sé que la descripción es pueril viniendo de mi pero es la forma física que adopté al sentir ese momento. Un simple sobrecito con una verdad aplastante, destructiva, ‘amorfa’ como la verdad que allí se explicaba. Mi sueño, la ilusión que por quince años se acunó en mi alma acababa de ser mutilada por un pequeño exámen. Algo en mi sabía que era asi, por eso rechacé mil veces someter mi suerte a tal analísis.

Cómo podía esperar que ese chiquillo de oro hubiera salido de mis carnes? cómo osé siquiera imaginarlo? acaso no sabía de que estan hechas mis entrañas? cómo pude permitirme ser tan inocente? tan blasfemo hacía mi propia inteligencia?

Me repusé de mi situación penosa y continué leyendo una por una las hojas de aquel complejo exámen de ADN y los detalles eran más escabrosos a medida que mis ojos se posaban en esas palabras escritas a maquina.

Se me heló el corazón, ese que pensé yacía muerto minutos antes cuando ví morir mi ilusión. No era el resultado de un ‘simple’ ADN, había párrafos detallados con diversas opiniones de 5 médicos diferentes a los que Everett había consultado. Todos diferian en pequeñas proporciones pero lo cierto era que aquella ‘monstruosidad’ que salvó la vida de Kurt era totalmente MIA.

El humo del cigarro por primera vez en miles de años se atoró en mi garganta como basura en un drenaje y tuve que soltarlo en mi desesperado ahogo. Era demasiado espantoso lo que allí se explicaba, muy turbio, muy anormal aún para ellos y para mi que ya estabamos acostumbrados a todo lo inmundo y aborrecible que pudiera existir no podía asimilar tal oscuridad. No lloré, no me lamenté sino que me espanté en lo hondo de mi médula y sólo atiné a caminar en círculos alrededor de mi escritorio pensando en mi organismo, mi vida, mis padres. Mi todo.

Me ví a mis siete años en la fila del colegio observando mis compañeros saltar y reir y mi imposibilidad de hacer lo mismo. Yo no podía saltar como todos los demas, y por eso era tildado como un niño ‘fofo’ y desbrochado de alma. Nuevamente me sentí desfasado de la humanidad corriente, y por un instante muy leve entendí aquellas barbaridades que Kurt había contado en ese diario asqueroso, sentí en mi propia mente como aquellas narraciones obsoletas tomaban forma y comprendí su hastio, su asco y su cansancio. Pues no había mucha diferencia conmigo, aunque tal vez yo era en esenca, más horrible.





# El enemigo Pùblico

La primera imagèn que recuerdo es una suerte de gimnasio con una columna lo suficientemente ancha como para albergar a tres personas paradas en su base alta. Esta era altisima, segùn mis calculos podrìa haber tenido unos 20 a 25 metros y era de color grisaceo como el cemento. Al costado tenìa una escalera metalica parecida a esas que hay en los bordes de las piscinas. Mi madre y yo subimos por esta para llegar a la base y asi…no sè en realidad para que subimos.

Una vez allì noto que mi madre se lanza inmediatamente y me pide que me arroje tambien, en esta base habìa un monstruo vestido en cuero negro que no paraba de gritar. Cuando me viò se quiso avalanzar sobre mi por lo que inmediatamente mire adonde habìa ido a parar mi madre. Al costado de esta columna habìa un colchòn de aire como de circo y ella estaba sentada ahi observandome. Llena de miedo y conciente que era un sueño pensè dos segundos en la horrible sensasiòn que la caida provocarìa en mi pero sin miramientos y aterrada por el monstruo, simplemente me lance.

La caìda no fue tan exagerada como imagine y ni bien toque suelo firme salì corriendo con mi madre de ese lugar, cuando nos damos vuelta vemos que este ser grotesco estaba lanzandole y viniendo tras nosotros.

Las imagenes estan confusas en este punto, pues no se como fuìmos a dar a una casa tipo chalet en la que carias personas estaban tambien escondiendose de este ser. Mi madre ya no estaba conmigo asi que sòlo tenia que ocuparme de mi y me notaba menos preocupada. Un grupo de personas de masomenos unos 25-30 años preotegian a una chica llamada Becky que estaba embarazada y que al parecer el monstruo le tenìa ganas. Asi que me veo presentandome con esta gente que me dicen que puedo ser util para proteger a Becky pero escuchamos enseguida unos pasos y gritos extremedamente por el corredor donde estaba la escalera.

Alguien grito “Es èl” y todos desesperados corrieron a estas escaleras para ocultarse del bicho, yo voy tras de estos y una vez allì, en este cuarto con una cama de sabanas blancas no sè donde ocutarme. Creo que me salì por algun lado y abandonè el lugar ya que me pareciò que si me quedaba allì serìa pan comido para el monstruo.

Corriendo lleguè hasta un enorme ‘hangar’ donde habìa todo tipo de materiales, era màs bien como un gimnasio sìn llegar a serlo, habìa enormes pesas, cuchillas, tijeras, de hecho encontrè en un caño, medio escondida una de las patas de una tijera enorme con la cual me armè, la gente que venìa conmigo se me quedaron viendo y les dije que buscaran en el lugar elementos como ese para asi poder atacar al monstruo todos juntos y asi tener una chance contra èl. Todos nos dispersamos buscando materiales para defendernos, habìa un pasillo por el cual entre (que tenìa aspecto de cafeteria) en el cual vì pequeñas pantallas de televisor algo antiguas en las cuales se proyectaban peliculas pornograficas en blanco y negro. Tambien me pareciò ver piscinas horizontales con agua algo verdosa en las cuales habìa cuerpos humanos desnudos…no le prestè mucha atenciòn ya que lo ùnico con lo que deseaba hacirme eran cosas para poder armarnos. 

Hubo un momento en el que nos encontramos en un espacio de piso de madera bien encerado, algo resbaloso en el cual estaba lleno de todo tipo de armas (mele weapons màs que nada) y todos se echaron sobre estas para defenderse, en ese momento oìmos unos ruidos ensordecedores que salìa por todos lados y notamos casquillos en el suelo. Luego hizò su apariciòn en escena este enorme ser que pareciò mucho màs grande y fuerte y comenzò a disparar sobre nosotros. Me alejè del grupo en el momento que los empezò a asesinar y vì a lo lejos, una suerte de balcòn en la que vì gente, estaba tan alejado y alto de donde yo estaba que usè mi mente para elevarme y volè hasta allì. 

La sensasiòn de volar es totalmente indiscriptible, se siente una paz increìble, una seguridad que puedes estar a miles de metros pero estar entero y sin miedos, estoy tan acostumbrada a volar o hacerme invisible en esos momentos de peligro que ya no me da mareos ni terror, es sòlo desearlo con la mente y mi cuerpo se empieza a elevar. Aquì no fue diferente ya que me elevè y me llevè a algunos en mi vuelo, pasamos sobre esta gente que estaba en el balcòn que me miraban atònita, gritaban algo que no puedo recordar y sòlo me vì volando con esta gente. Tras pasar por este balcòn vimos este edificio que pareciò un castillo totalmente en ruinas, quemado, en llamas y cubierto en lava por lo que me apresurè en la marcha y me aleje lo màs que pude. 

Recuerdo que al salir de esa zona incendiada, vì lagos congelados, asi como en una suerte de postal invernal y le decia a los que venian conmigo que ya estabamos a salvo..cual no fuera mi sorpresa al ver que todos estaban enojados porque habìamos olvidado a Becky..

Me dì la vuelta y allì volvimos pero ya no tengo recuerdos de lo sucedido.

Jan 1





# Infiltración y viaje en el tiempo

Voy caminando por lo que es mi calle, no hace frío pero no sé porqué veo nieve muy muy blanca y pomposa en lo que vendría a ser la placita pequeña que hay allí pero que misteriosamente en mi viaje se veía mucho más para el norte.

Voy hasta allí, tengo mi Nikon conmigo, creo que luego del sueño donde me había arrepentido por no llevarla (viaje del rombo alíen) esta vez la lleve para no arrepentirme despues.

Al acercarme a aquel lugar algo había cambiado que sólo noté sólo cuando estuve ahi: La nieve ya no estaba pomposa sino que pareciera como que se iba derritiendo, de hecho recuerdo haber visto unas gotas resbalar de un árbol con ciruelas o moras muy apeticibles. Prendó la cámara para poder tomar una foto (estaba algo enojada porque la nieve que era lo que realmente quería inmortalizar ya no estaba allí) pero como esas frutitas se veían tan sabrosas quería retatarlas.

Me acomodo intentando poder encuadrarla bien y es ahí, en ese instante que el background cambia un poco. No era la esquina de la plaza sino una terminal de subte y aquellas frutas que estaba a punto de fotografiar no era más que una foto pegada desde el lado de adentro de un télefono público. Aunque estaba un poco confundida procedí a tomar la foto ya que no iba a irme sín nada.

Tomé la foto, al verme por la pantalla si había salido bien, veo que salió el ‘resplandor’ de una cara de un chico que estaba allí sentado. El lugar parecía que se había modificado nuevamente ya que varias personas se apoltronaban en el espacio de esta estación. Estaba algo oscuro y bastante concentrado en gente, esa foto que tomé estaba plasmada en el vidrio del teléfono por lo que me resigné y me dispuse a buscar algo que retratar.

El agolpamiento de personas era tal que no me parecía que hubiera nada bueno, de hecho el lugar no era muy agradable que digamos pero tenía ganas de no dejar el lugar sín algo.

Recuerdo a una mujer alta de cabello oscuro y piel blanca, bastante alta y elegante preguntarme qué quería retratar por lo que le dijé que buscaba fotos para mandarles a mis amigos extranjeros. Ella dijó algo como que ese sitio era bonito para tomar fotos, yo seguí viendo que foografiar y ví en la parte de arriba del teléfono público una foto de Homero Simpson sentado. Quisé sacarla pero no pude y me dispusé a salir del lugar. La mujer elegante me preguntó si había obtenido lo que había ido a buscar pero yo de muy mala manera me salí de allí diciendole: “Este lugar no tiene nada, es un lugar espantoso”.

Cuando abandono esta terminal, me veo parada en una multitud que iba muy rápido y ocupada a sus trabajos, era la calle Florida de Capital federal si mal no recuerdo, y en el caso que no lo fuera, pues se le parecía bastante.

Dos chicas me llamaron. En este viaje sentí que eran mis amigas y fuí hasta ellas, me preguntaron si tomé la foto por lo que respondí nuevamente con que el lugar era horrible. Me dijeron que del otro lado de la calle podía sacar buenas fotografias y les pedí que me acompañaran.

Una de ellas era morena y asiatica, muy guapa. La otra era entre colorada y rubia de ojos azules. Fuí con ellas, lo extraño era que ni mi Nikon sufrió una alteración y se convirtió en un telefono con tapa, al que extrañamente identifiqué como ‘Blackberry’. 

Fuímos hasta allí y había un tipo junto a una mujer, muy pegados el uno al otro, creo que se estaban besando, cuando pasamos junto a éste el tipo me quisó robar el télefono, yo jalé, lo maldecí, mis amigas me ayudaron y no pudo hacerse con el objeto y noté que el tipo venía a nosotras, rapidamente le dijé a una amiga, a la asiatica, que tomara mi brazo y girara las agujas del reloj para retroceder en el tiempo y volver al momento de la estación, cuando nos encontramos ahí.

Yo sentí peligro. Presentí que el tipo nos iba a matar y por esta razón yo decidí volver unos minutos atras para evitar que el tipo notara mi telefono.

Cuando la asiatica giró las manecillas de mi reloj (el cual estaba en mi mano derecha) todo volvió para atras como si uno estuviera rebobinando una película, lo único conciente en ese instante eramos las tres.

Al volver al punto en que nos vemos en frente de esta terminal y yo veo de lejos al tipo, decido ponerme el celular en el bolsillo trasero de mi jean azul, se me cae, mi amiga lo levanta y no recuerdo como pero ese telefono era un reloj ahora que iba en mi mano izquierda. De hecho en el momento en que la asiatica me toma el brazo para regresar el tiempo, noté este mismo reloj, osea que llevaba dos, uno en cada brazo, pero no fue hasta ese instante que lo reconocí como el telefono. 

Lo que sí noté es que no quería perderlo ya que tuve la sensasión de que pertenecia a mi padre o que a mi papá le había costado mucho comprarmelo.

Mis amigas deciden sacarse los tapados y dejar al descubierto sus vestidos reveladores, la asiatica tenía un vetido ajustado en rojo furioso, de seda brillante con adornos en encaje negro. Llevaba tacones, la otra tenía un vestido negro provocativo del que no tengo mucho dato ya que la asiática se veía mucho mejor.

Yo me cambié tambien, parecía una secretaria, de hecho me había puesto los anteojos de la rubia. Era como si nos ibamos a infiltrar o algo asi y ellas lo iban a distraer al tipo mientras yo pasaba con el telefono-reloj a salvo.

Cuando estaba acomodando sus tapados, porque temía que asi y todo el tipo nos reconociera, pusé un tapado dentro del otro y la asiática me dijo que disimulara más. 

Cuando todo estuvo bien fuímos hasta allí caminando como perfectas extrañas. El punto era pasar desapercibido pero con esas fachas no entiendo como lo ibamos a lograr, pero asi fue.

El plan de la china estuvo más que esplendido, porque mientras este tipo simulaba que se besaba acaloradamente con una mujer en la esquina por la que debía pasar, cuando ellas pasaron primero este tipo les tocó los traseros de manera obscena y yo pude aprovechar y pasar totalmente como si nada.

Cuando las tres cruzamos, la asiática dijo que debíamos infiltrarnos en el barco. 

..Barco en medio de la calle Florida, de hecho cuando pasamos junto al tipo que se parecía mucho a Bill Murray, noté que había algo como una entrada a un puerto o algo asi.

Era volver a hacer lo mismo que antes, pasar por ahí como sexies volviendo los traseros de manera exagerada para que nadie nos dijera nada.

Así lo hicimos y tuvimos exito. La asiática me sonrió. Nos reímos entre las tres, estabamos ya dentro del barco.





# El rombo alíenigena

Toda la familia estaba en ese mismo momento y lugar, incluso parte de nuestra parentela se presentó despues.

Era de tarde. Interpreto que el clíma era templado, no muy frío ni muy cálido. Las dos de la tarde masomenos. Caminaba agarrada de la mano con mi padre por una calle que no conozco, la imágen pareciera como si tuviera un filtro medio gris verdoso, las calles eran de adoquines y no eran muy anchas sino más bien bastante angostas, doblamos por una esquina, un cartel como los de western colgaba de la pared justo en el borde cuando uno iba a doblar. Cartel alarmante si los hay : “Es el fín del mundo” decía en letras grandes y negras, un dibujo parecido a un platillo volador estaba debajo del mensaje. No le dimos mucha importancia, fue una vision fugaz.

Caminabamos a un paso bastante rapido, cruzamos la calle y veo una suerte de  kiosco, le digo a mi familia que quiero ver que hay ahí y me pidieron que vaya pero que me apresurara que llegabamos tarde (tarde no sé adonde). Crucé y me acerqué a este negocio en el que veo varias bolsas transparentes colgadas de la pared, tenían trenzas de pelo artificial de varios colores. Quería comprar algunas, principalmente las rubias pero no tenía dinero por lo que volví con la familia para seguir nuestro camino.

Tengo pocos recuerdos de este viaje en particular ya que no sé en que momento o cómo aparecimos en el jardín de una vieja casa en la que vivimos cuando yo era niña, la casa de Burzaco. Estabamos en este jardín, mirando el cielo nublado, luminoso y no gris sino más bien blanquecino, cuando empezamos a ver como en el centro del firmamento empezó a dibujarse un rombo negruzco. Estabamos los cuatro viendo ese fenómeno, y exclamamos cosas tales “wow”, “Mira eso”, no era ní un barrilete ní un avión como mi padre creyó, era una nave espacial extraterrestre. Mamá parecía hipnotizada, estaba algo aterrada, mi hermano lo observaba con una naturalidad aplastante mientras que yo me maldecía por no tener una camara, de hecho lamentaba mentalmente el no tener conmigo mi Nikon.

Quedamos viendo ese rombo por unos minutos en completa tranquilidad y fascinación hasta que el cielo ya la atmósfera en general parecieron iluminarse por encima de lo normal. Para explicarlo de un modo entendible, era como si alguien pusiera una linterna encendida en frente a nuestros ojos o un flash fotográfico se disparara en nuestras narices, esa luz nos cubría por completo y no podíamos ver, era algo así como luz mezclada con neblina, mamá corrió hacia dentro de la casa tal y como lo hizó en 1993 cuando en el mismo lugar presenciamos un choque espacial que iluminó el cielo de madrugada en un tono verde florescente.

Este evento de luz y neblina tenía un ritmo, no era algo constante sino que seguía un patrón de tiempo. Mi percepción era que el ambiente se iluminaba casi al punto de ver todo como si estuvieramos dentro de una nube por alrededor de unos segundos, calculo que esa luz duraba cuarenta segundos para luego apagarse y volverse a encender a los quince minutos. La luz iba acompañada de un sonido que era muy parecido a un zumbido que penetraba en el oído sín llegar a lastimarlo.

Parecía el aviso de algo. De hecho en el momento que vivimos esto sentíamos que “algo” estaba apunto de ocurrir.

En cierto momento el rombo se hizó tan claro y el ‘zumbido’ tan dominante que papá nos hizó entrar a la casa. Nuestro hogar no era el mismo que recuerdo, si por fuera pero por dentro era totalmente diferente, mucho más amplio y lujoso.

Mamá estaba nerviosa, no paraba de decirle cosas a papá tales como “Prepara el auto”, le había pedido a mi hermano que juntara las mascotas y las llevara al auto. Yo estaba ahí parada sintiendo como el rítmo cronológico que llevaba esta luz y sonido iban variando con el correr del tiempo. De hecho de los cuarenta segundos que duraba la luz y neblina, pasó a durar mucho menos y el zumbido iba volviendose más intenso, agudo y lastimero. Si antes la luz tenía un intervalo de cuarenta segundos ahora era de veinte y se apagaba y volvía a los cinco minutos.

Mamá en cierto punto escuchó o sintió algo que la hizó dejar el lugar en el que estabamos para irse hacía el lado norte de la casa, iba casí corriendo y nosotros algo desesperados y atemorizados porque la luz y el sonido llegaron a ser intimidantes corrimos tras ella agarrados de la mano. 

Corrimos bastante, la casa pareció agrandarse y tenía el aspecto que puede tener una galería de arte en un museo porque tenía alfombras medio violaceas con arabescos y grandes ventanales con cortinados blancos y bordó. De hecho recuerdo que perdimos de vista a mi madre cuando la luz se magnificó y al volver nuestra visión ya no iba delante de nosotros. Es justamente en esta suerte de galería que veo en el medio algo parecido a un vitral, un exhibidor que tenía jarrones de porcelana. Había objetos costosos y antiguos como relojes dorados que parecían de oro. Al costado derecho había una puerta abierta y nosotros teníamos la intención de ir por ese lado pero allí aguardaba algo que era evidente que impedía el paso..

Corrimos hasta allí cuando vimos que bajo el umbral de la puerta había tres seres extraterrestres de color verde olivo, de estatura pequeña y ojos inmensos.

Papá, Dario y yo soltamos una expresión de pánico, como un “Huuuuuuuu“y dimos unos tres pasos caminando de espaldas hasta salir corriendo.

La luz y el sonido eran más intensos y papá nos llevó hasta un cuarto, muy muy pequeño con un silloncito, me senté ahí y espere. Mi hermano no estaba conmigo, supongo que se habra ido con papá a buscar a mamá. Allí no escuchaba ní el zumbido ni me veía cubierta por esa luz enceguecedora, pareciera como que era un lugar en el que me sentía a salvo. Miraba el empapelado de la pared que era algo como lila o gris con florecitas y blanco por encima. De repente mientras observaba esos detalles mi tía aparece por la ventana (No sé en qué momento a ese cuarto le ‘creció’ una ventana)y me preguntó por mi familia y les comenté lo que pasó.

Cuando volví la vista a la pared el empapelado ya no estaba y no estaba sentada en un sillón sino un asiento normal de automovíl. Y mi tia estaba fuera, de repente aparecé mi padre portando un arma extraña, era como de agua pero de hierro medio transparente y me lo da. Le pidió a mi tía que me llevara hasta la casa y que buscaramos a la abuela en el camino que él debía buscar a mamá.

Me veo sentada en este auto con el arma en manos y con una cara preocupante recordando aquel cartel fugaz que decía “Es el fín del mundo”